Después de mucho tiempo sin hacer fotografía en blanco y negro, me he desquitado completamente.
He estado 4 días en Berlín aprovechando los cielos grises y los tonos plomizos de la ciudad para hacer una de las mayores "sesiones" de fotos en blanco y negro que recuerdo.
Con un frío más que aceptable, he disfrutado muchísimo recorriendo la ciudad y "afotando" a todo lo que se me pasaba por delante a riesgo de congelar mi mano aguantando siempre la cámara.
Os recomiendo la visita a la ciudad sobretodo durante una noche lluviosa ya que adquiere un encanto especial.
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